Mi
nombre es Natalia Sánchez Bátiz, tengo 19 años y desde que tengo memoria me
lastimo mucho; en múltiples ocasiones me he fisurado partes del cuerpo, roto
huesos o simplemente lastimado. Tengo dos hermanas, ninguna de ellas sufre de
estos problemas, al parecer yo soy la única que salí defectuosa.
Primero
voy a hablar de mis fracturas y fisuras del pie:
La
primera vez fue cuando estaba en primero o segundo de primaria, no recuerdo muy
bien. Estaba en una fiesta y había un juego que tenía un tubo con un espiral
alrededor, subías al juego y por ahí te resbalabas. Yo estaba arriba cuando mi
mamá me gritó que ya nos teníamos que ir. Por atrás me empujaron y caí desde
arriba del juego al piso pero mi pie derecho se enredó en la parte de arriba
del espiral. Por eso quedé colgada y mi pie se fracturó, no recuerdo bien cuánto
tiempo duré con yeso pero si fueron como 2 meses.
La
segunda vez que me fracturé el pie fue mientras estaba caminando en la calle
con dos amigas. Al bajar una banqueta pisé mal y todo mi peso se fue al pie
derecho y me fracturé el pie. Todavía no logro entender cómo se pudo romper un
hueso de esa manera, pero bueno, una amiga mía, que era la que traía el carro,
estaba aprendiendo a manejar y fue lo peor venir con ella manejando sin saber
manejar bien en la ciudad y con los nervios de tener que llevarme al hospital.
Mis papás no estaban en la ciudad, así que un tío fue al hospital y me pusieron
yeso; duré con el 1 mes y medio.
La
tercera vez fue en ensayos para un festival de jazz. Bailé jazz por 11 años
hasta que pasó esto. Estábamos ensayando a las 8 de la mañana para un festival,
yo estaba muy cansada porque un día antes había ido a un baile y me dormí muy
tarde, el problema fue que tenía una parte del baile yo sola y la maestra me
estaba exigiendo mucho. En un salto caí mal, todo mi peso en el pie derecho y
se me fracturó. La maestra le habló en ese instante a mi mamá y me llevó al
hospital, cuando llegué me dijeron: ¡Otra vez tú!, y por tercera vez me
tuvieron que poner yeso en el pie izquierdo. Creo que esta vez es la que más
sufrí porque faltaba 1 semana para el festival de jazz y obviamente no pude
salir. Pero eso no fue lo peor, lo peor fue que mis papás ya no me dejaron
volver a jazz por miedo a que me fracturara algo más.
La
cuarta vez fue cuando estaba jugando tenis con unos amigos. Brinqué para
poderle pegar a la pelota y caí mal, me dolía muchísimo, tuvo que ir la
ambulancia por mí y me llevaron al hospital. Me fracturé el pie izquierdo por
primera vez y tuve que andar en silla de ruedas por un mes y con yeso dos
meses.
La
quinta vez fue solamente un esguince, sinceramente no recuerdo como pasó pero
sé que pasó.
Esas
solo fueron las veces que necesité yeso, pero tengo que usar tobillera todo el
tiempo, aunque jamás la uso porque es muy molesto, me doblo el pie muy
fácilmente y me lastimo mucho. La última vez que me lastimé el pie fue el
diciembre pasado, cuando me fui con una amiga a Nueva York. Caminamos muchísimo
y yo no llevaba zapatos para caminar y aparte creo que el frío no ayudaba
mucho. Use flats todos los días y me lastimé el pie, el último día ya no podía
caminar y cuando llegue a Montreal, ahí vivía, tuve que estar en reposo una
semana; no podía caminar ni a la cocina.
Ahora
hablando del cuello:
Solo
han sido dos veces, la primera todavía no logro explicar cómo fue, solo sé que
los músculos de mi cuello estaban muy tensos y en un movimiento brusco que hice
esos músculos, o ligamentos como decía el doctor, tronaron y ya no pude mover
mi cuello. Tuve que usar collarín por un mes, es lo más molesto que existe.
La
segunda vez fue porque estaba peleando con mi hermana, literalmente a golpes, y
en un golpe me jaló del cuello y me lo tronó y ya no lo pude mover. También use
collarín un mes o un poco más. Pero mis papás jamás supieron esta historia,
ellos pensaron que me había caído de las escaleras.
La
primera vez fue jugando cuadrito con unas amigas, es un juego con balón de
básquet. Una amiga era muy brusca y me aventó la pelota y me dio justo en el
dedo anular de la mano derecha. Mi dedo se fracturó en tres pedazos, estaba de
todos colores; lo peor fue cuando me lo acomodaron para poderme poner algo que
me lo inmovilizara.
La
segunda vez que me lastimé un dedo no recuerdo absolutamente nada, se podría
decir que fue una fiesta muy buena y en la mañana me desperté con mi dedo meñique
derecho totalmente chueco y lila. Fui al doctor y estaba fracturado.
La
tercera vez fue el dedo anular izquierdo, ese me lo fracturé porque me machuqué
el dedo con la puerta del carro.
Y
por último el brazo:
Me
caí de las escaleras y me lastimé el brazo porque caí arriba de él.
En
mi casa dicen que soy Eugene (por el niño de Hey Arnold, la caricatura), niña
cristal y muchos apodos más. También me dan vitaminas para los huesos, se
supone que me tengo que cuidar mucho los pies porque dicen que una fractura
fuerte más que tenga; me van a tener que poner clavos o algo así y voy a perder
mucha movilidad en los pies.
En
fin, todo me pasa pero aprendes a vivir con eso y cada vez duele menos.
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